Film
51º FCSS: Preston Sturges | | 2003
Este año el Festival Internacional de Cine De San Sebastián reivindicó la figura de Preston Sturges, uno de los directores de comedia más importantes y a la vez más desconocidos del cine de los años 30 y 40 con una retrospectiva bastante completa a la que acompañó un suculento libro, el tercero que sobre P.S. se edita en castellano en lo que va de año. Espero que este ciclo y la literatura aparecida sobre P.S. se complete en un futuro cercano con la edición en DVD en España de, al menos, sus películas más representativas. 12 de las 21 películas proyectadas pudieron ser degustadas por este enviado especial y, curiosamente, ninguna de ellas bajó de notable. Durante las primeras proyecciones no hubo una asistencia masiva de público, pero enseguida el boca a boca propició llenos en las salas que proyectaban este ciclo, así que no se lo pierdan ya que desde Donostia viajará a diversas filmotecas del resto de España. Y es que el cine de Sturges ha envejecido bien debido a diversos motivos.
En primer lugar por el uso de lo que él llamaba narratage (narración + montaje). Y en segundo lugar por la aplicación de los 11 mandamientos que este singular director aplicaba para realizar una buena comedia:
1) Una chica guapa es mejor que una fea. 2) Una pierna es mejor que un brazo. 3) Un Dormitorio es mejor que un salón. 4) Una llegada es mejor que una salida. 5) Un nacimiento es mejor que una muerte.6) Una persecución es mejor que una charla. 7) Un perro es mejor que un paisaje. 8) Un gatito es mejor que un perro. 9) Un bebe es mejor que un gatito. 10) Un beso es mejor que un bebe. 11) Una caída es lo mejor de todo.
En el primer guión que escribió para el cine, El Poder Y La Gloria (William K. Howard, 1933) P.S. hace gala de un singular estilo ya que la estructura de la película a base de flash backs brutales era algo inédito para la época y se adelantó en unos cuantos años al Ciudadano Kane de Orson Welles. El orondo director, que había sido compañero de colegio de Struges, reconocía las similitudes entre ambas cintas ya que la de P.S. también narra la vida de un magnate, en este caso de los ferrocarriles. En ella hay situaciones y diálogos plenamente sturgesianos como la petición de mano por parte del personaje interpretado por Spencer Tracy durante una escalada.
Los trenes tienen gran importancia en otras 2 obras de Sturges. Diamond Jim (Edward Sutherland, 1935) también se centra en la vida de un magnate ferroviario que ha creado su imperio partiendo de cero. Impresionante y amarga película en la que el personaje que da nombre al filme no encuentra el amor que ansía y se refugia en la opulencia y la comida. En Un Marido Rico (P.S., 1942) el tren tiene un papel lúcido y en él se desarrolla uno de los momentos más hilarantes de toda su filmografía: la cacería que un grupo de millonarios organizan totalmente ebrios en un tren de pasajeros en busca de una perdida Claudette Colbert. Cabrera Infante afirma que esta es la película de toda la historia del cine en la que más alcohol se ingiere. También cuenta esta película con uno de los prólogos más extraños que uno halla podido ver al comienzo de una película y que solo puede entenderse con el tramposo giro de guión final. Este recurso lo utilizaría en The Micacle Of Morgan’s Creek (P.S., 1944) disparatada comedia, quizás la más divertida de todas las suyas, con personajes y momentos memorables. Eddie Bracken está inmenso en su papel de pueblerino bonachón con propensión a las caídas, tropezones y golpes y el encadenado final de titulares y reacciones mundiales al “milagro” (nacimiento de sixtilizos) acaecido en Morgan’s Creek produce aún en la audiencia un marasmo de carcajadas.
Al flash back recurriría en su debut como realizador; (The Great McGinty, 1940) una sátira política en la que un vagabundo con pocos escrúpulos es utilizado por los poderes en la sombra de una ciudad y llega a ser elegido gobernador. El único acto decente que realiza no es premiado, como si hubiera sido una película de, por ejemplo Capra, con una redención final. Sí resulta más propio de Capra el final de Navidades En Julio (P.S., 1940), en la que un malentendido termina de manera afortunada aunque entre medias hay una batalla campal que remite al cine mudo y a otros guiones del propio Sturges.
Hay también en las películas de Sturges un erotismo soterrado que alcanza en Las Tres Noches De Eva (P.S., 1941) su máxima expresión en la escena en la que Barbara Stanwyck acaricia el pelo a un alelado Henry Fonda mientras Sturges pone en sus bocas diálogos jugosos. Al terminar la escena las mejillas de los dos actores, que han estado en todo momento juntas se ven tan radiantes como si acabaran de tener un orgasmo. La Stanwyck ya había trabajado unos años antes una película que contaba con guión de P.S. titulada Recuerdo De Una Noche (Mitchell Leisen, 1940) en la que interpretaba a una ladrona de joyas de poca monta que termina enamorada del fiscal que tiene que encarcelarla. Curiosamente este papel es casi un antecedente de Las Tres Noches De Eva, en la que es hija de un tahúr empeñado en desplumar al millonario amante de las serpientes que interpreta Henry Fonda. Esta no era la primera vez que Sturges escribía algo para este director, con el que se llevaba bastante mal y al que acusaba de mostrar más interés por el peinado de la protagonista que por la dirección de la película. En 1937 el director de la maravillosa Medianoche había dirigido Una Chica Afortunada, un guión de Sturges que es una screwball comedy canónica y que recuerda en ciertos aspectos a la posterior y más conocida La Muchacha De La 5ª Avenida (Gregory LaCava, 1939) en ambas una chica corriente altera la vida de una familia de millonarios de la 5ª avenida y consigue enamorar y llevar al altar, se supone, al hijo heredero. Aunque ambas son divertidas, la de Leisen resulta más irreverente y en apenas una hora de duración es capaz de contener multitud de momentos divertidos y de usar un buen nº de los mandamientos antes citados: Perros enormes, caídas y tartazos (puro homenaje al cine mudo más disparatado en la anárquica pelea en el bar-automático, amplios salones y mayores dormitorios, una chica guapa (una Jean Arthur a la que le cae un abrigo de visón desde la terraza de un millonario y todos la toman por su amante)...apenas faltarían el 4º, el 5º y el 8º.
Casi canónica, pero con un delicioso aroma a Lubitsch, es la comedia Una Chica Angelical (William Wyler, 1935) para la que Sturges adapta una obra de teatro del húngaro F. Molnár. Es increíble como Sturges hace que las cosas sucedan de manera veloz. Una huérfana que nunca ha salido al mundo real es contratada como acomodadora en un cine. Conoce a un camarero que la lleva a un baile donde un millonario se encapricha de ella y esta se hace pasar por una mujer casada con un abogado al que no conoce y cuyos datos ha sacado del listín telefónico y al que el millonario pretende “comprar” para tener los favores de su “mujer”, que él ni siquiera conoce...¡impresionante! Como en la mayoría de las screwball comedies la mujer no es una simple comparsa y es la que lleva la voz cantante, la que manipula a los hombres en su propio beneficio.
El nombre de Lubitch aparecerá varias veces en boca de Joel McCrea y Verónica Lake en la que es considerada la obra maestra de Preston Sturges; Los Viajes de Sullivan (1941). Una película en la que Sturges intenta, y lo consigue, convencernos de que la función principal del cine debe ser la de hacer reír a la gente, que bastante mal va el mundo real. Véanla y reconcíliense con la humanidad.
Incluso la que se supone que tenía que ser su obra de decadencia, Los Carnets Del Mayor Thompson, rodada en Francia en 1956 en la época más negra de su vida, ya que desde 1949 no había tenido oportunidad de trabajar en el cine, es una obra con momentos de chispa e ingenio. La película, una serie de episodios en los que se pone en solfa estereotipos de ingleses y francés intercalados en un leve argumento sobre la relación familiar del Mayor (caballero inglés) con su mujer (dama francesa) tienen su chispa y dan idea de la elegancia que había adquirido el Sturges realizador. Por desgracia, su éxito discreto no le permitió rodar nada más, muriendo en 1959.
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"Preston Sturges: Un Humorista Americano"
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